Informe de Política Monetaria

INFORME DE POLÍTICA MONETARIA - JULIO 2021
Documento Completo IPM
Resumen Ejecutivo IPM:

El Informe de Política Monetaria (IPM) de julio 2021 realiza una evaluación del comportamiento de la economía boliviana, con especial atención a lo acontecido en la primera mitad del año. Este período continuó siendo marcado, fundamentalmente, por la prevalencia y efectos del COVID-19 a nivel global, pandemia que en el caso boliviano se vio manifestada en una segunda y tercera ola, registradas entre los meses de diciembre de 2020 a marzo de 2021 y abril a julio de 2021, respectivamente.

Durante esta etapa, a diferencia de la primera ola, cuya gestión estuvo a cargo del gobierno de facto, el país fue conducido por un gobierno electo mayoritariamente en las urnas, cuya posesión el pasado noviembre posibilitó restaurar la institucionalidad democrática en Bolivia, a la vez que su legitimidad y credibilidad posibilitaron enfrentar con mayor solidez a las subsiguientes olas de la pandemia en territorio nacional.

En tal sentido, el presente IPM lleva a cabo un análisis de las políticas monetarias y cambiarias implementadas por el Banco Central de Bolivia (BCB), en coordinación con el Órgano Ejecutivo, en procura de contribuir a reactivar la economía nacional como parte integrante de un Gobierno Nacional ya investido de un fuero constitucional. Describe los esfuerzos ejecutados en procura de reactivar la economía nacional, contrarrestando los efectos de la pandemia del COVID-19, a la vez que fue preservada la estabilidad macroeconómica.

El gobierno de facto no estuvo a la altura de las circunstancias, careciendo de la experiencia y capacidad técnica necesarias para aportar soluciones efectivas a la crisis sanitaria. Los desarrollos de los últimos meses posibilitaron constatar recurrentemente estos hechos, con la implicación de que muchas acciones emprendidas por el BCB, en coordinación con el Órgano Ejecutivo, debieron abocarse a mitigar los costos ocasionados por la mala planificación macroeconómica del gobierno inconstitucional, ensombrecida aún por la presencia de actos de corrupción.

No resulta un exceso afirmar que tuvo que emprenderse la reconstrucción de una economía prácticamente reducida a escombros que sintió el rigor de los efectos combinados de, por un lado, los embates externos e internos originados por la crisis sanitaria y, por otro, la deficiente administración económico-financiera del gobierno de facto.

Durante los cerca de ocho meses de gestión, el gobierno democrático adoptó diversas medidas de alto impacto para recuperar la senda de crecimiento sostenido del país. En pleno ejercicio de soberanía económica, el pasado 18 de marzo, el Ministerio de Economía y Finanzas Públicas (MEFP) y el BCB suscribieron el Programa Fiscal Financiero 2021 (PFF 2021), en presencia del Presidente Constitucional del Estado Plurinacional, Luis Alberto Arce Catacora, lo cual representa una señal clara sobre la importancia y el compromiso asumido por el Gobierno Nacional en procura de lograr la reactivación económica en beneficio de todos los bolivianos.

El programa marcó los lineamientos de la política monetaria del BCB, cuya orientación expansiva fue profundizada, adoptándose diferentes medidas convencionales y no convencionales para mantener la liquidez del sistema financiero en niveles adecuados con el fin de promover la cartera de créditos. En efecto, la experiencia boliviana en materia de política monetaria para enfrentar el COVID-19 muestra que es factible implementar una política contra-cíclica que coadyuve a las políticas económicas orientadas a la reactivación, apuntalando la dinamización del crédito, inversión y actividad, y preservando la estabilidad macroeconómica y financiera.

Además de preservar niveles adecuados de liquidez, las políticas ejecutadas permitieron recuperar el rol de prestamista de última instancia a la Autoridad Monetaria, modernizar el sistema de pagos, desarrollar medidas para fortalecer las RIN, mejorar la regulación del sistema financiero, entre otras innovaciones en el uso de instrumentos de política monetaria.

A su turno, se logró que la política cambiaria otorgue mayor certidumbre, ante un escenario complejo y cambiante, como el de la pandemia del COVID-19. La gestión de las expectativas en el mercado cambiario permitió generar mayor espacio para políticas monetarias expansivas. A su vez, las acciones emprendidas en este ámbito, también permitieron estabilizar las RIN.

Tras los esfuerzos emprendidos por parte del Gobierno Nacional, ya se visibilizan señales de la reactivación de nuestra economía. En efecto, desde noviembre de 2020, la ejecución de la inversión pública repuntó notablemente y, entre enero y junio de 2021, aumentó en más del 100% con respecto a similar período de 2020. Asimismo, según estimaciones oficiales, hasta abril de 2021, la economía habría crecido en alrededor de 5,2% y la tasa de desempleo mostró una tendencia descendente, situándose en 7,7% en junio de 2021.

Las acciones de política económica coordinada permitirán que la economía nacional se mantenga en dicha senda ascendente con estabilidad macroeconómica. Se espera un crecimiento de alrededor de 4,4% al cierre de 2021, uno de los más elevados en la región y que contrasta marcadamente con la caída de más de 8% en 2020. Cabe acotar que organismos internacionales como la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial efectuaron previsiones incluso más optimistas para el crecimiento del país. Por su lado, se espera que la inflación se mantenga en cifras acotadas, con una tasa interanual en torno a 2,6% al cierre del año.

En ese marco, el BCB reafirma su compromiso de continuar aportando a la reactivación de la economía boliviana, cumpliendo con su rol constitucional de velar por el mantenimiento del poder adquisitivo de la moneda nacional para contribuir al desarrollo económico y social del país, empleando de forma efectiva y oportuna los instrumentos de política a su cargo para enfrentar los resabios de la crisis sanitaria.