Informe de Política Monetaria

Informe de Política Monetaria - Enero 2022
Documento Completo IPM
Resumen Ejecutivo IPM:

El 2021 se constituye como un referente tanto en la historia económica contemporánea del país como a nivel internacional. Por una parte, esta consideración responde a muchos factores y desarrollos externos, extensivos a otras economías, tanto avanzadas como emergentes y en desarrollo, con incidencia particular de aquellas más próximas a nuestro territorio. No obstante, factores intrínsecos de la economía boliviana, en cuanto a su evolución, marco institucional y gestión de políticas, también ejercieron un rol determinante, ameritando su consideración y análisis pormenorizado al momento de efectuar un balance del 2021.

El Informe de Política Monetaria (IPM) de Enero 2022 tiende a dicho objetivo, elaborando una lectura técnica y sistemática sobre el comportamiento de la macroeconomía boliviana, a la luz de la dinámica del contexto interno y externo; desde luego, ello procede haciendo énfasis en las políticas implementadas por la autoridad monetaria y los resultados alcanzados en la gestión 2021.

El Informe es parte de los mecanismos comunicacionales del Banco Central de Bolivia (BCB) que posibilitan la rendición de cuentas y la subsecuente evaluación de su desempeño, en cumplimiento del mandato constitucional recibido. Esta práctica de transparencia institucional, viene implementándose por un período bastante extendido, con la publicación ininterrumpida del IPM en dos ediciones anuales desde 2006. En materia del contenido del informe, cabe comenzar señalando que el año 2021 se continuó con la reconstrucción de la economía nacional y su gradual consolidación. Este proceso debe seguir y, de hecho, continuará su curso ya que existen aún mejoras que el Gobierno Nacional llevará adelante.

Todas las distorsiones y daños generados en 2020 y dada la magnitud de los embates externos e internos que enfrentó el país en esa gestión tuvieron que ser atendidos. En efecto, estos choques no tuvieron precedente, retroalimentándose en sentido negativo los efectos de la pandemia del COVID-19, junto a la crisis interna política-social, que había escalado en 2019 hasta la ruptura del marco constitucional y la posesión de un gobierno de facto. La acumulación de estos factores y la mala gestión de políticas, erigieron un cúmulo de problemas y propiciaron un conjunto de retrocesos económico sociales, que el Gobierno democrático tuvo que atender de manera pronta y oportuna, con medidas de alto impacto.

Tras la contracción del 8,8%, en 2020, la actividad económica se expandió en cerca del 8,9% al tercer trimestre en 2021. Esta reactivación fue de la mano de una mejora de la tasa de desempleo urbana que pasó de un 11,6% a 5,4% entre julio de 2020 y diciembre de 2021. Lo destacable es que esta recuperación no implicó un repunte de precios, manteniéndose la inflación en tasas bajas durante el año.

En gran medida estos resultados obedecieron a los efectos de las políticas económicas del gobierno nacional. Dentro de éstas, por parte del BCB destacó la inyección de liquidez a partir de instrumentos no convencionales, entre otros utilizados.

Fue también importante el ambiente de mayor certidumbre en el que se desenvolvieron los agentes económicos con incidencia favorable en sus expectativas. La recuperación de la institucionalidad democrática, la legitimidad gubernamental, los signos de recuperación de la economía y, en particular, el manejo de la crisis sanitaria, materializadas en el proceso de prevención, detección e inmunización, fueron importantes para infundir confianza en la población y para la recuperación de la economía.

En materia de salud pública, la gestión realizada representó mejoras sustanciales con relación al manejo en la primera ola de la pandemia, logrando reducirse marcadamente la tasa de letalidad asociada al virus durante las olas 2, 3 y 4 que tuvieron lugar en 2021. Ello ocurre a pesar de enfrentarse variantes con mayor facilidad de contagio y velocidad de transmisión y, algo igualmente importante, sin generar los costos incurridos en 2020 debido a medidas de confinamiento mal planificadas que debieron ser asumidas por la población, en particular por los grupos poblacionales más vulnerables.

La certidumbre y credibilidad de las políticas gubernamentales permitieron también el retorno de los depósitos de la población al Sistema Financiero, lo cual, junto a las medidas expansivas del BCB, contribuyó a que la liquidez se mantenga en niveles adecuados, generando una elevada disponibilidad de fondos prestables para su canalización al sector productivo por parte de las EIF.

Asimismo, esa certidumbre y mayor credibilidad, permitieron la estabilización del mercado cambiario, logrando que el volumen de transacciones de compra y venta del dólar retorne a sus niveles habituales, aspecto para el que fue importante la convergencia de las expectativas cambiarias. La política de estabilidad del tipo de cambio nominal y la gestión comunicacional del BCB contribuyeron a dicha normalización.

A su vez, el desempeño del mercado cambiario contribuyó a la estabilización de las reservas internacionales, logrando evitar que se replique la caída significativa experimentada en 2020. Este es uno de los principales resultados de la gestión que debe tomarse en cuenta. Para dicho efecto, fue también importante el desempeño excepcional del sector externo en 2021 con incrementos de las exportaciones tanto en volumen como en valor, lo que contribuyó a incrementar el ingreso de divisas al país junto a otros factores, como un mayor flujo de remesas.

En suma, estos resultados, además de otros logros, reflejan en general un balance positivo para la economía boliviana en 2021. No obstante, los gestores de política económica mantienen prudencia y mesura en sus evaluaciones, siendo clara la importancia de persistir en el propósito de consolidar la recuperación de la economía nacional en un marco de solvencia y estabilidad en el plano monetario, cambiario y financiero. No debe olvidarse que la pandemia aún sigue presente a nivel global, lo cual no es un riesgo menor, por lo que continuará generando desafíos a ser enfrentados. En ese marco y en función a los eventos del contexto externo e interno que puedan manifestarse, el BCB continuará aportando a la preservación de la estabilidad económica nacional, reafirmando su determinación de cumplir a cabalidad su mandato constitucional y de utilizar, efectiva y oportunamente, los instrumentos de política a su cargo.