Uno de los bancos más interesantes que tuvo Bolivia, no sólo por su carácter efímero sino por sus emisiones de papel moneda, fue el Banco Francisco Argandoña, fundado por el magnate minero cuyo nombre llevaba, quien obtuvo el título de Príncipe de la Glorieta otorgado por el Papa León XIII. Todos los billetes emitidos por el banco muestran su propia efigie o la de su esposa, doña Clotilde Urioste, además del castillo de la Glorieta de Sucre, declarado Monumento Nacional.