EL BCB SIENTE QUE HAY UNA VENGANZA EN SU CONTRA

El ente emisor, que transfirió al TGN más de Bs 200 millones en los últimos años, producto sus utilidades, recuerda que gracias a su prestigio y reconocimiento el país consiguió un acuerdo con el FMI.

Una mezcla de bronca y frustración es lo que se percibe en el Banco Central de Bolivia (BCB), como resultado de la aprobación de la Ley Financial (2449) que dispone la reducción del 10% de la planilla salarial en todo el sector público, en procura de reducir el déficit fiscal del país.

El ente emisor que, en los últimos seis años, gracias a las utilidades netas que obtuvo por aproximadamente 500 millones de bolivianos logró transferir al Tesoro General de la Nación alrededor de 290 millones de bolivianos, recibió como pago un mayor ajuste financiero y problemas de gestión de personal.

La medida desestabiliza su estructura de profesionales, técnicos y empleados, debilita la institucionalidad que inició hace siete años y le abre una fuerte reacción laboral interna.

Con la renuncia de algunos subgerentes, asambleas de trabajadores y amenazas de paro de por medio, el presidente el BCB califica a la actual ley financial de absolutamente injusta, violatoria de su ley orgánica por no respetar su autonomía y ser "fruto del populismo".

Si se quiere tener un Banco Central independiente no se lo puede afectar con una medida de este tipo, "mal pensada", dice la autoridad monetaria al explicar que los efectos de la rebaja salarial en la institución serán mínimos (2 x 1000), pues sólo representarán a los Bs 6 millones frente a los Bs 597 millones que es el total del déficit fiscal.

"Si quieren corregir el déficit fiscal hay que tomar medidas más claras, contundentes y no estrellarse contra una institución que ha cumplido con el país en todo momento" declara.

Morales recuerda que el último acuerdo que obtuvo el país con el Fondo Monetario Internacional (FMI), en gran parte ha sido obra del BCB "Si no era por el Banco Central eso (el acuerdo) no salía", dice.

A Bolivia le costó convencer al FMI para que su política de reducir el enorme déficit fiscal sea aceptada por ese organismo.

Como anécdota, el presidente del BCB hace referencia al día siguiente del 12 y 13 de febrero (14 de febrero), días en los que se produjeron violentos hechos en la sede de gobierno.

"La primera institución pública que comenzó a trabajar después de esos incidentes fue el Banco Central. A las seis de mañana nuestros funcionarios ya regresaban a sus puestos de trabajo, pero eso tampoco es reconocido" enfatiza.

A pesar de todo ello -dice-, se decide que había que recortarle a los del BCB 10% de su salario. Señala que la institución se vio ante la disyuntiva de recortar salarios o despedir entre 50 a 60 funcionarios.

"En el BCB no hay supernumerarios, somos el banco central más chico del mundo después de Nueva Zelandia, el despedir gente hubiera significado paralizar la institución", enfatiza.

Para cumplir con la ley el ente emisor optó por un recorte uniforme de 10% a los sueldos de todos sus funcionarios.

En síntesis, para la primera autoridad monetaria del país la ley financial "ha sido una medida sin ningún pensamiento, que no ha considerado el daño que se podía infligir a la institución",

"Además -dice-, tenemos la percepción o la susceptibilidad de que es una medida de venganza; gente que ha dicho en el Banco Central ganan demasiado, hay que bajarles la caña".

 

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